Brand Sprint: por qué deberías dedicarle 3 horas a tu definición de marca
- Somos Chili
- 12 mar
- 8 Min. de lectura
Actualizado: hace 6 días
Cuando todo es difuso, la solución es clara: volver a las bases. Descubrí una metodología ágil para alinear equipos y construir una identidad de marca sólida y coherente.
En el contexto dinámico que nos reúne, contar con una identidad de marca clara es esencial para destacar en un mercado cada vez más competitivo. Pero, ¿cómo se logra alinear equipos, definir valores y establecer objetivos de marca sin invertir semanas o meses en interminables reuniones? La respuesta está en el Brand Sprint, una metodología ágil diseñada para capturar la esencia de una marca en tan solo tres horas.
Este método se basa en un taller colaborativo que reúne a los principales tomadores de decisiones de una empresa, como el CEO, cofundadores y líderes de marketing o diseño, para trabajar juntos en la construcción de una identidad de marca sólida y coherente. Esta sesión intensiva no solo ayuda a responder preguntas fundamentales sobre qué hace única a una empresa, sino que también establece las bases para decisiones futuras en áreas madre.
Desde la creación de un manifiesto hasta la elección (o reelección) de un logotipo, este ejercicio es ideal para startups y PyMes en momentos clave de su evolución. Con un enfoque práctico, sin distracciones tecnológicas y un cronograma ajustado, el Brand Sprint permite identificar valores centrales, audiencias objetivo y un panorama competitivo en un entorno ágil y enfocado.
Si estás buscando una herramienta eficiente para construir la esencia de tu marca, este método podría ser la clave para lograrlo. Veamos cómo aplicarlo.
6 pasos para hacer tu Brand Sprint
Si bien 3 horas parece mucho tiempo, al estar dividido en pasos el Brand Sprint te ayudará a definir y consolidar la identidad de tu marca de manera ágil y efectiva.
Todo arranca con el 20-Year-Old Map, un ejercicio que proyecta la visión de la marca en el tiempo, imaginando cómo será en dos décadas. A este paso le vas a dedicar unos 15 minutos.
Sigue con el What, How, Why, que estructura el propósito de tu negocio desde lo que estás haciendo ahora hasta lo que te motiva a hacerlo. Acá invertí solo media hora.
Llegó el momento de identificar tus tres valores principales en 30 minutos, los pilares que guían tus decisiones.
Tras una pasa de 15 minutos aprox, dedicá media horita a definir tus tres audiencias principales, aquellas a las que buscas impactar.
Después, utiliza los Personality Sliders para establecer el tono y estilo que representarán a tu marca. 30 minutos más.
¡Últimos 30 minutos! Finalmente, el Competitive Landscape te permite analizar cómo te diferenciás de tus competidores. Estos pasos, realizados en un bloque de tres horas, ofrecen una visión integral para alinear equipos y construir una identidad sólida.
Paso 1: hoja de ruta a 20 años

¿Qué estará haciendo tu marca en 2045? Imaginarlo puede sonar a ciencia ficción, pero este ejercicio no es para escribir un guión de Hollywood, sino para construir una visión sólida y duradera. Este 20-Year-old-map no busca predecir el futuro al detalle, sino alinear a tu equipo con la idea de que tu marca no es solo un hit del momento, sino un clásico en construcción.
¿Cómo se hace?
Dibujá una línea de tiempo con hitos a 5, 10, 15 y 20 años.
Ahora, usá el método Note-and-Vote (un sistema simple que evita debates eternos y pone el foco en avanzar):
Cada persona anota en silencio qué se imagina para cada año.
Se leen las ideas y el facilitador las escribe en la pizarra (sin entrar en modo debate todavía).
Votación rápida: todos eligen sus favoritas (o las más coherentes) en silencio.
Se discuten las más votadas (¡pero con reloj! Solo cinco minutos).
El Decisor del equipo elige la idea ganadora para cada hito.
¿Y el resultado? Una visión grupal potente y alineada. Tal vez nadie te pida que sigas esa hoja al pie de la letra (la vida pasa, y sabemos que los planes cambian), pero te servirá para pensar en grande. Porque una marca que proyecta su futuro tiene más chances de convertirse en una que el mundo siga recordando, incluso décadas después.
Paso 2: qué, cómo y por qué
El ejercicio "What, How, Why", inspirado en el famoso Círculo Dorado de Simon Sinek, te ayuda a alinear la esencia de tu negocio con su propósito más profundo. ¿La clave? Responder tres preguntas esenciales: qué hacemos, cómo lo hacemos y por qué lo hacemos. Te explicamos cómo llevarlo a cabo con éxito:
Prepará el escenario: dibujá tres círculos concéntricos en una pizarra. El externo es el "qué", el del medio es el "cómo" y el interno, el "por qué". Este último será el núcleo emocional de tu marca.
Reuní a tu equipo: abrí la invitación a las mentes creativas y estratégicas de tu empresa. Seguro todos tienen algo que aportar. practicante.
Desglosá cada círculo:
Qué: describí la actividad principal de tu empresa en una frase clara y simple. Por ejemplo: "fabricar bicicletas eléctricas".
Cómo: definí el diferencial que los hace únicos. Por ejemplo: "diseño innovador con materiales reciclados".
Por qué: profundizá en la razón de existir de tu marca. Este es tu motor emocional, tu creencia. Por ejemplo: "crear un mundo más sostenible".
Hacelo participativo: dedicá tiempo a que cada persona reflexione en silencio y escriba sus ideas. Luego, léanlas en voz alta y anótenlas en la pizarra. Evitá discusiones en esta etapa, el foco es la creatividad.
Voten y seleccionen: cada integrante va a elegir sus respuestas favoritas. Marcá las más votadas y discútanlas brevemente. El decisor del equipo (líder o facilitador) seleccionará las definitivas para el "qué" y el "cómo".
Enfóquense en el "por qué": este punto requiere mayor reflexión. Discútanlo durante 10 minutos, pero acuerden que la versión final será provisional. El "por qué" puede evolucionar con el tiempo.
Documentá y ponete en acción: guardá el resultado como referencia. Este ejercicio no solo inspira, también va a guiar decisiones futuras en marketing, producto y cultura organizacional.

Este método no se trata solo de responder preguntas, sino de conectar con el alma de tu marca. Un "por qué" sólido es como un faro: atrae clientes, motiva equipos y asegura que tu empresa sea recordada por algo más que sus productos.
Paso 3: los tres valores principales
Ahora viene lo importante. Este paso no es un ejercicio cualquiera; es el corazón de lo que tu empresa representa. No se trata de acumular valores como si fueran figuritas, sino de priorizarlos y elegir tres esenciales, eligiendo uno como el más importante. Menos es más, y acá está la magia.
¿Cómo hacerlo sin que se vuelva un caos? Fácil:
Cada persona del equipo anota todos los valores que se le ocurran (honestidad, sostenibilidad, accesibilidad, etc).
Los leen en voz alta, y el facilitador los escribe en una lista gigante.
Después, cada uno vota por los tres valores que cree que mejor representan la esencia de la empresa.
Se discute (rápido, no es terapia grupal), y el Decisor toma la decisión final: tres valores clave, en orden de importancia.
El valor número uno será tu norte. Va a ayudarte a filtrar decisiones, comunicarte mejor y destacarte frente a la competencia. ¿Qué sigue? Escribí los elegidos y usalos como la brújula que va a guiar cada paso de tu marca.
Cuando sabés lo que importa, todo fluye. ¡Ahora salí y mostrá al mundo quién sos!
Paso 4: las tres audiencias principales
Definir a quién le hablás tiene la misma importancia que saber quién sos. En este paso, vas a identificar a las audiencias que realmente importan para tu marca. Sí, quizás ya tenés información sobre tus clientes, pero no son los únicos que entran en la ecuación. También incluiremos a empleados, periodistas, empresas aliadas, entre otros. La pregunta clave es: ¿la opinión de quién nos importa?
Para llegar a esas tres audiencias principales, seguí estos pasos:
Cada persona del equipo anota todos los públicos posibles de la empresa.
Luego, leen sus ideas en voz alta mientras el facilitador arma una lista gigante en la pizarra.
Cada integrante vota por las dos audiencias que considera más importantes.
Se comparten los votos, y el facilitador los marca en la lista.
Acá viene una discusión breve de cinco minutos, donde se comparten puntos de vista clave.
Finalmente, el Decisor selecciona tres audiencias en orden de prioridad.
El público #1 será tu brújula en cada acción de marketing, y las otras dos completarán el mapa de tu estrategia.
Paso 5: sliders de personalidad
Los sliders de personalidad son la brújula emocional de tu marca. Este ejercicio consiste en posicionar a tu empresa en una serie de rangos que definen su tono, estilo y enfoque. ¿Sos más “amigable” o “técnico”? ¿Joven e innovador o adulto y especialista? Responder estas preguntas te ayudará a alinear la percepción de tu marca con tus objetivos.
Para hacerlo, dibujá en una pizarra cuatro rangos clave:
Amistoso ↔ Técnico
Joven e innovador ↔ Adulto y especialista
Divertido ↔ Serio
Masividad ↔ Comunidad
Luego, entregá a todos una copia del diagrama para que marquen dónde creen que se ubica la empresa en cada rango. Uno por uno, trasladan lo votado a la pizarra y las etiquetan con sus iniciales. Este paso visual te muestra si hay consenso o si hay percepciones enfrentadas.
En caso de discrepancias, dedicá 5 a 10 minutos a discutirlas. Por ejemplo, si alguien coloca a la marca en “Masividad” y otro en “Comunidad”, cada persona explicará su postura. La clave está en escuchar y encontrar puntos en común.
Finalmente, el Decisor toma la decisión final y define dónde debe estar cada slider. Este posicionamiento será una guía constante para que el equipo mantenga el tono y la personalidad de la marca en todos sus esfuerzos.
Al final, estos sliders son mucho más que una herramienta visual: son una declaración clara de quién sos como marca.

Paso 6: competencia
El último paso del ejercicio de sprint consiste en mapear a tu competencia y posicionar a tu empresa en relación a ella. Para esto, se utiliza una matriz 2x2 que permite visualizar el espacio que ocupa tu marca frente a otras en el mercado. Es una herramienta simple, pero poderosa para comprender tu lugar estratégico.
Dibujá la matriz en la pizarra con dos ejes: “clásico” a “vanguardista” en el eje X, y “expresivo” a “reservado” en el eje Y.
Cada miembro del equipo hace una lista de empresas competidoras y selecciona una o dos que considere más relevantes.
Escribí cada nombre en post it y, uno a uno, colocalos en la matriz. Mientras lo hacen, discutí brevemente la posición de cada empresa para asegurarte de que el equipo esté alineado.
Una vez que todos los post it están en su lugar, el Decisor hace los ajustes finales.
Por último, posicioná a tu propia empresa en la matriz. Este paso debería ser más fácil, ya que los ejercicios anteriores (valores, audiencias y sliders) te dieron claridad. Revisá que la ubicación refleje no solo tu identidad actual, sino también tus metas a largo plazo.
Una guía de marca clara y simple
Ya tenés en tus manos una herramienta poderosa para tomar decisiones estratégicas alineadas con la esencia de tu empresa. Aunque parezca solo una reunión de equipo, estos seis diagramas que tenés como resultado son mucho más: representan de forma concreta quién sos, qué ofrecés y cómo te posicionás frente a tu audiencia y competencia.
Podés usar esta guía para resolver cuestiones clave, como repensar el naming, diseñar campañas de marketing o definir políticas internas. Además, es una excelente forma de alinear a nuevos empleados con la visión de la empresa y recordar al equipo fundador los valores que los motivaron a crearla.
Tu marca es el núcleo de todo lo que construís. Y dedicar tres horas a este ejercicio es una inversión mínima para lograr que todo tu trabajo refleje lo que realmente representás. Así que, ¡felicitaciones! Ahora tenés una brújula estratégica para navegar el camino hacia el éxito.
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